UNA VOZ DE ALTURA

ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

  

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REGIÓN CENTROAMERICANA CARIBEÑA.

Los acontecimientos que se presentan en la región Centroamericana y del Caribe, afectan y afectarán aún más, a nuestra política exterior bilateral con Estados Unidos, Canadá, los países de la región y en foros multilaterales. La situación es un jaque para México, ante Washington como con Venezuela, hecho que rebota en otras relaciones bilaterales europeas y dejan a la vista una creciente desestabilización regional así como presiones extremas a nuestra frágil seguridad interior.

Para México, la primera llamada de atención pasó inadvertida, fue la novedosa experiencia del internamiento de delincuentes llamados Mara Salvatrucha, lamentables residuos de la guerra interna en El Salvador. Se sumaron a ella contingentes hondureños y de otros países que se preparaban para cruzar el territorio mexicano rumbo a Estados Unidos. En su fracaso y ante la crisis migratoria, las consecuencias fueron para México por ser país seguro como lo estamos viendo con los repatriados. Las debilidades de nuestra frontera sur y las simulaciones del gobierno de Enrique Peña Nieto quedaron al descubierto, su gobierno, tarde y mal se enteró de lo que se veía venir y sólo creo comisiones y suscribió convenios internacionales imposibles de funcionar que ahora son una loza más pesada que la del Pípila.

Centroamérica se estremece esa es la realidad: Guatemala con 20 precandidatos, enfrentará el próximo mes de junio, una conflictiva elección presidencial. Nicaragua sufre su lastimosa crisis de gobierno sin ver la luz urgente de salida. Honduras ya no soporta su extrema pobreza y expulsa refugiados. El Salvador, con un gobierno recién electo que obra arrebatado, sin experiencia y se define a favor de Estados Unidos. Costa Rica resiste los efectos migratorios desde Ecuador y Panamá y los económicos originados por la descomposición de su entorno propio.

Panamá, además de conflictos de gobierno y migraciones ve cómo China y el crimen internacional adquieren de todo y ello con el ojo celoso de EU encima, pues el canal recientemente ampliado es cada día más estratégico. Cuba mantiene serenamente el equilibrio en sus transiciones internas, detrás está Rusia con intereses muy claros en la isla, Nicaragua y Venezuela. En la imagen geopolítica caribeña no puede faltar Florida. Un estado de la unión americana decisorio electoralmente que los republicanos cuidarán a costa de lo que sea en beneficio de los comicios del 2020. Trump y el senador Marco Rubio rivalizarán en las primarias intentando ganar a como dé lugar el voto latino.

Colombia discurre sus problemas de narco y guerrilla y, estrena con Iván Duque Márquez un gobierno pro Trump a punto de emprender lo que sea contra Venezuela. Contra ella misma Jair Bolsonaro, el brasileño, espera sólo un guiño de Trump para agredir. Ecuador con un gobierno inestable, se ha convertido en punto de tránsito de migrantes africanos y asiáticos y con ello cobija toda manifestación de delito internacional. Además, en el Caribe existen una decena de islas/estado que se deben a Cuba y a Venezuela y que en los foros multilaterales repetidamente votan en contra del legítimo y fraterno interés mexicano. No pocos de esos pequeños países se han tornado parajes propios del crimen trasnacional que en la Rivera Maya Mexicana progresa a pasos agigantados.

La región es un caldero, pone de cabeza nuestra política migratoria, cuestiona la de seguridad pública y mantiene abierta la pregunta ¿a cargo de quién está la frontera sur? O acaso la situación justifica los medios. El muro de Trump.

 

                                                                            Por ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

25 de Marzo de 2019

 

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