UNA VOZ DE ALTURA

ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

  

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LA VIDA NACIONAL

Después de treinta años de intensa lucha, tenacidad y sobre todo paciencia, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) con el respaldo de su contundente triunfo en la elección del pasado primero de julio y guiado por la voluntad y la esperanza de imponer un cambio político-social, para acabar con el poder de la oligarquía, se comprometió con el juramento al que lo obliga la Constitución, al cual introdujo el concepto de democracia. Se convirtió así en mandatario constitucional y continuó el ceremonial descrito también en la Carta Magna. Sin el Estado Mayor Presidencial (EMP), la guardia de honor de las fuerzas armadas estuvo a cargo de tres cadetes, de los heroicos Colegio Militar y del Aire, y de la Heroica Escuela Naval Militar. Previamente, Enrique Peña Nieto, se despojó de la banda presidencial, la entregó a Porfirio Muñoz Ledo, quien la sostuvo al frente durante unos segundos, como si se tratara de un objeto de ofrenda y la entregó al Presidente de la República quien, la llevó al pecho y, asistido por un cadete del Heroico Colegio Militar, se la ajustó. Extendió los brazos agradecido y los cientos de asistentes le respondieron con aplausos y ovaciones: ¡Presidente, presidente, presidente! ¡Es un honor estar con Obrador!

Ya investido con la banda presidencial, Andrés Manuel López Obrador expresó ante el Congreso de la Unión: “No tengo derecho a fallar”. “Acepto el reto”. “Haré cuanto pueda para obstaculizar la regresión”. Salvo el temor que generaba la ausencia del (EMP) en torno al ceremonial y la ruptura del compromiso de los panistas por no incurrir en escándalos, la ceremonia solemne y protocolaria del Congreso General se solventó con el atronador coro de los tres ¡Viva México! que el mandatario enunció el terminar su alocución.

Pero ahora viene lo bueno para la vida nacional ya que, a pesar de la la fuerza y respaldo popular con que López Obrador llegó a San Lázaro, la derecha tradicional dependerá fundamentalmente de sus lazos con el gran capital financiero internacional, de su inmenso poder financiero y económico y del control de los medios de comunicación que, aun cuando no fueron capaces de convencer a los electores, aún pueden siniestramente, envenenar a la opinión pública, sobre todo como arma político-cultural de AMLO, del cual son asesores.

Además, en ese gran milhojas social, donde tendrá que moverse el presidente, hay un sector de la gran burguesía e incluso de las finanzas que se da cuenta del carácter insostenible para el régimen capitalista de la corrupción, la represión, la alianza con la delincuencia y, la sumisión a Donald Trump. Esta capa malvada, está dispuesta a ceder terreno político para seguir haciendo buenos negocios y monopolizar el mercado interno mexicano. Es como un volcán en continua evolución e inconforme cuyo magma se compone por diferentes estratos económicos, étnicos, regionales y culturales, oscila entre, por un lado, las clases y sectores populares que apoyaron a López Obrador y, por otro, la oligarquía aliada de las trasnacionales y el capital financiero. Esa vasta burguesía pequeña, compuesta por Pymes, pequeños comerciantes, talleristas y otros propietarios, se suma a las clases medias –urbanas y rurales– compuestas por una polvareda social dividida en capas y estamentos, figuran también los jefes y oficiales castrenses a quienes les repugna el papel de policía, guardia pretoriana o incluso policía fronteriza del presidente Trump, y los abogados y financieros de esa tercera parte del capital económico que vive del narcotráfico, la trata de personas y la venta de armas, pero que no pueden vivir sin el apoyo gubernamental.

Los sectores populares votaron por transformar socialmente a México, las clases medias, en cambio, no discuten el marco burgués ni el verticalismo estatal y piden medidas democratizadoras y modernizadoras. La oligarquía no quiere ceder nada y el sector de la burguesía que espera seguir lucrando con el gobierno, busca sólo modificaciones cosméticas, pero comparten los valores burgueses que pesan también sobre los trabajadores y chocan con su vida cotidiana. Desde esta tribuna le deseamos lo mejor señor presidente.

 

                                                                            Por ALEJANDRO DÍAZ CAMACHO

04 de Diciembre de 2018

 

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