Linea Directa


BUSH ESTA MUY OCUPADO ADMINISTRANDO EL TERROR
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 22-10-01)

El terror es el instrumento con el cual se sentarán las bases del nuevo poder mundial. La población del imperio estadounidense está sitiada por el miedo, la angustia y el pánico. Sin embargo, al terror a todas luces se le está manipulando para provocar los efectos deseados.

Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, mismos que demostraron, en un operativo de no más de dos horas, un altísimo grado de eficiencia al haber dado en el blanco de tres de sus cuatro objetivos (las dos Torres Gemelas y el Pentágono) los cuales produjeron en un par de horas miles de muertos, ahora, sospechosamente, se ha dosificado el terror para mantener a los estadounidenses hipertensos, miedosos y alertas. Con una población de trescientos millones de habitantes, una veintena de casos de ántrax no son significativos sino para las vícitmas, pero tienen a millones como rehenes del pánico, lo cual permite pensar que los cerebros que planearon la “guerra bacteriológica” están administrando las dosis del terror y, aún más, me atrevo a afirmar que la geografía donde estan apareciendo los casos de ántrax, esta siendo cuidadosamente seleccionada así como los grupos contra los que se dirigieron.

Un recuento somero de las condiciones en que se dieron los “ataques” de ántrax nos indica que primero fueron los medios de comunicación, luego los dirigieron al Capitolio y posteriormente será en otros, entre cientos de objetivos potenciales, los que serán seleccionados por los diseñadores de la difusión del terror.

Es entendible que las primeras víctimas de los “ataques” biológicos fuera algún escenario de los medios de comunicación, ya que estos juegan un papel activo en la difusión de la “cruzada” contra el terrorismo, pero luego también se hacía indispensable atacar a los órganos de gobierno a los que debían ablandar para obtener y, sobre todo, justificar el exorbitante presupuesto destinado a movilizar todas las fuerzas que requiere el gobierno estadounidense para mantener en pie de lucha a miles de efectivos y poner en marcha la producción de una nueva generación, mucho más sofisticada, de armas y mecanismos de tecnología de punta, destinados a preservar el primerísimo lugar que ocupan los EE.UU. como potencia bélica y, al mismo tiempo, asegurarse que continuarán ejerciendo una cada vez más extendida como poderosa hegemonía sobre el resto de las naciones en proceso de desaparición.

Si los ataques con ántrax hubieran continuado con la misma lógica de los primeros ataques del 11 de septiembre, estos se hubieran presentado en forma masiva. Como por ejemplo: una célula terrorista formada de comandos suicidas, se podría haber ocupado de contaminar con algún virus, aun más letal que el ántrax, uno o más de los muchos sistemas de distribución de agua potable de las ciudades más populosas. El efecto del ataque, como en el caso de la ciudad de Nueva York, hubiera sido devastador y hubiera salido mucho menos costoso. No obstante, con los casos de ántrax se está dosificando el terror para mantener la expectativa de la población en ciertos niveles de parálisis que les permitan continuar viviendo sin frenar totalmente  la economía productiva, ya que uno de los principales objetivos de aquellos que diseñaron la dosificación del terror, estriba en extender los efectos de la desaceleración económica estadounidense al resto del planeta. Es un ataque directo para disminuir el PIB mundial, de donde emergerá la economía del imperio mucho más poderosa que nunca.

¿A quién le puede interesar más manipular el índice de terror? ¿A los EE.UU. o a sus enemigos? ¡Oh insigne Maquiavelo! cuánta razón has tenido para juzgar a los hombres del poder.


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