EL GERENTE VICENTE FOX
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 06-07-00)


El próximo primero de diciembre los mexicanos no veremos la toma de posesión de un presidente, sino la de un gerente de un país que, en lo administrativo, bien podrá llamarse México S. A. se C. V.

Dadas las condiciones semi subrepticias que llevaron a Fox a vestir la banda presidencial, de las que EE.UU. no fueron ajenos, el gerente Fox no gobernará solo. Por encima de él se encuentra el Consejo de Administración con el que frecuentemente deberá acordar; esto es, con diferentes miembros del Poder Ejecutivo estadounidense, y con cualesquiera que resulte electo presidente del imperio global. Así  que el señor gerente de México será un funcionario acotado.

Como si lo anterior fuera poco, Fox sabe que obtuvo el poder con una mayoría de votos diferenciada: primero están los de sus copartidarios; luego están los que fueron los votantes convencidos por la efectiva mercadotecnia de un equipo de alto nivel de asesores de la publicidad, más que de la propaganda y finalmente; la enorme mayoría de aquellos que sufragaron por Fox para castigar al PRI. Estos últimos no son, para nada,  foxistas y le darán su adhesión mientras cumpla sus expectativas.

El señor gerente, para conformar su equipo de gobierno, aplicará  novedosas técnicas de selección de personal, que poco tienen que ver con las tradicionales. Ello indudablemente ayudará a bajar los niveles de corrupción, pero al no basarse en el perfil político de los candidatos a la selección de los diversos puestos, se corre el peligro de privilegiar los criterios pragmáticos, en detrimento de la sensibilidad política.

Así las cosas, el señor gerente no la tiene fácil al pretender administrar por objetivos a un país, basándose en planes a dos, seis y veinticinco años a una nación con un rezago impresionante en su desarrollo. Sus aliados, la clase empresarial y financiera, nacional e internacional, es la más voraz de la historia de la humanidad y nunca se cansará de pedir más para incrementar su poder económico. Finalmente, si fueron ellos los que lo llevaron al poder, serán esos mismos los que exijan con argumentos más legítimos, una retribución ventajosa de un contrato social que no esta signado con los pobres de México, sino con los poderosos.

Como pude observar el lector, el tema del señor gerente Fox da mucha tela de donde cortar, y mientras los priístas se pudren comiéndose lo que resta del cadáver tricolor, pronto regresaremos a vigilar los todavía titubeantes pasos del señor gerente.