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INFINITA ESTUPIDEZPor Gerardo Reyes Gómez (LD 24-09-01) Los
caballeros del Pentágono, haciendo gala de una infinita falta de
inteligencia le hicieron el juego a sus enemigos. Sus uniformes y su muy
cuadrada forma de pensar los hace enteramente predecibles y así
precisamente actuaron: lanzando una ofensiva militar que viene como anillo
al dedo al grupo de poder que planeo, organizó y financió los ataques a
las Torres Gemelas y a su cuartel general en Washington. Si
los militares estadounidenses se hubieran quitado las telarañas del
cerebro habrían tomado en cuenta que una operación como la que hirió lo
más sagrado del orgullo nacional norteamericano no se hubiera podido
llevar a cabo sin contar con la cooperación de varios miembros de los
servicios de inteligencia y, sobre todo sin el concurso de la
contrainteligencia. Un
operativo que fue planeado hace más de dos años y que obligó a varios
de sus numerosos participantes a reclutar elementos con un perfil específico
en varios países, trasladarlos luego a los EE.UU. entrenarlos y
capacitarlos hasta, por ejemplo, hacerlos pilotos, fabricar en algunos
casos nuevas identidades, mantener la logística de comunicaciones,
avituallarlos, proporcionarles tarjetas de crédito y, sobre todo
coordinar cronométricamente un evento que tendría lugar meses después,
de acuerdo al plan maestro, no ha sido nada fácil. La lista de doscientos
implicados, por el momento detenidos para investigarlos, se nos hace muy
corta y totalmente incompleta. ¿Cuál
fue la agencia de inteligencia que proporcionó la base de datos
actualizada para poder seleccionar a por lo menos diecinueve, si no el
doble, sujetos fundamentalistas, dispuestos a morir por una causa que
consideraron noble? ¿Cuánto tiempo de adoctrinamiento fue necesario para
convencer a todos de que un solo error podría dar al traste con toda la
operación? ¿Acaso los entrenadores eran sacerdotes improvisados, o
agentes expertos en servicios de inteligencia, control mental, manejo de
información, tácticas terroristas y planeación estratégica? Cierto
que se dieron algunas fugas de información, por ejemplo las que indujeron
a una cierta especulación con valores bursátiles a futuros, pero fueron
relativamente pequeñas y circunscritas a ciertos niveles ejecutivos de
confianza. A pesar de haber sido detectados esos sospechosos movimientos
bursátiles como altamente anormales, fueron desestimados y no lograron
encender los focos rojos de alarma en sistema financiero. Sin embargo, son
prueba fehaciente de que los organizadores del atentado terrorista tienen
lazos con al menos una parte de la red financiera mundial. Los
reflectores de la atención de la opinión pública norteamericana no han
podido iluminar a uno solo de los altos jefes de los servicios de
inteligencia involucrados en el operativo. Esto es, no han querido
descubrir al enemigo interno y eso hace pensar que la “guerra” que está
exportando a Afganistán el presidente Bush, conviene a los intereses de
los grupos más poderosos del sistema norteamericano. Todos sabemos que George W. Bush no es un tipo muy inteligente, de hecho él es una especie de marioneta, mediante la cual se expresan los que verdaderamente ejercen el poder. Pero vistas así las cosas, al parecer existe una estructura de poder paralela a la que formalmente ejerce el poder político norteamericano y esta sí participó activamente en el operativo terrorista. Recordemos que solamente son algunas las agencias de inteligencia las que guardan registro y llevan un inventario pormenorizado de todas las redes clandestinas, religiosas y no religiosas, a nivel mundial. Sin embargo, los caballeros del Pentágono no quisieron investigar a fondo. ¿Están ellos, o varios de ellos, en esa estructura paralela que trabaja para sus propios fines y no para el pueblo de los EE.UU.? Solo el tiempo lo dirá, pero ya va a ser demasiado tarde, por ello nos preguntamos ¿Infinita Justicia? O ¿Infinita Estupidez? |
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