EL PODER SIN ROSTRO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 10-06-00)

A estas alturas del partido ¿quién cree en la palabra presidencial? Cuando el juego perverso de las movilizaciones de maestros en la Ciudad de México desquició a sus habitantes por casi un mes y provocó tantas reacciones, tan violentas como inútiles, para resolver un conflicto prefabricado en los salones del Palacio Cobián.

¿Por qué ocultarle al pueblo que la razón principal del conflicto se derivó de la decisión gubernamental para hacer a un lado a la señora Elva Esther Gordillo de los entretelones del magisterio y nulificar su poder e influencia en el corporativismo magisterial?

Diódoro Carrasco, el joven secretario de Gobernación, demostró a plenitud su incapacidad y falta de imaginación política para encontrar soluciones alternativas que resolvieran el inexistente conflicto magisterial. Las movilizaciones de maestros de varias entidades de la República fueron creadas artificialmente y los gastos que se derivaron de ellas fueron cubiertos por el Gobierno Federal. Mantener los plantones en la capital costó mucho dinero y las arcas de la federación, como en el caso del conflicto de la UNAM estuvieron abiertas hasta que se cumplieron los objetivos. La presión social y el desgaste de la campaña de don Pancho Labastida obligó a Carrasco a desaparecer al Frankestein que él mismo había creado. Además se hizo evidente que la CNTE obtuvo mayores beneficios que la organización que, por debajo del agua, dirige la Gordillo.

Recordemos cómo fue llevada Elva Esther a la dirigencia del magisterio nacional, durante el segundo martes del mes de enero de 1989, siendo presidente Carlos Salinas y titular de Gobernación don Fernando Gutiérrez Barrios. Aquella noche fue llevada al Palacio Cobián la lidereza y para el amanecer del siguiente día había reemplazado a Jonguitud Barrios.

Ahora la lidereza Gordillo ha dejado de ser funcional y para anularla le inventaron un conflicto con la fracción disidente del magisterio la CENTE. De paso aprovecharon las movilizaciones para arrojar más leña al asador y hacer que el Gobierno del D.F. quede mal ante la ciudadanía. Al mismo tiempo trataron de crear las condiciones para que la mayoría parlamentaria de la Asamblea del DF sea dirigida por una mayoría priísta y, de esta manera, tener sujeto a Andrés Manuel López Obrador, por la vía legislativa; esto es, por salva sea la parte.

Diódoro Carrasco y sus estrategas piensan que en la guerra, como en el amor, todo se vale,  sólo que no se debe utilizar un cañón para destruir una bicicleta y la señora Gordillo no pasa de ser una pieza de caza muy menor.