Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

UN ACTO DE UNIDAD

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 10-06-19)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

“Lo primordial de las mesas de trabajo en Washington con el gobierno de Estados Unidos para fijar la relación comercial entre ambas naciones es que no hay tarifas y salimos con la dignidad intacta”, sentenció el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon. Reveló que uno de los compromisos más serios que hizo la administración de Donald Trump fue el de respetar los derechos humanos de los migrantes y principalmente apoyar el Plan de Desarrollo Integral que presentó el gobierno de México para que en los países de Centroamérica tengan mayores oportunidades en sus lugares de origen.

No ganamos todos los puntos que México planteó en la mesa con Estados Unidos, pero de no haber llegado a un acuerdo y frenado los aranceles que había amenazado Trump con imponer se hubieran perdido 900 mil empleos directos y sus serias amenazas obligaban a cancelar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

El multitudinario acto de Unidad en Defensa de la Dignidad de México y en favor de la Amistad con el pueblo de Estados Unidos, llevado a cabo ayer en Tijuana, Baja California, a instancias del presidente Andrés Manuel López Obrador, para celebrar el levantamiento de las medidas arancelarias que el gobierno de Donald Trump había amenazado con aplicar a México, tuvo lugar en un contexto de previsible alivio por haber sorteado, al menos de momento, la complicada coyuntura política generada por las presiones de Washington en torno al flujo migratorio que atraviesa nuestro país rumbo a Estados Unidos.  

Puso de manifiesto, también, la satisfacción gubernamental por el desempeño de una comisión negociadora que, con muy poco margen de maniobra frente a la formidable presión de la primera potencia mundial, logró frenar una acción que hubiera perjudicado en diverso grado a las economías de las dos naciones, aun cuando será preciso examinar con detenimiento todos los términos de la negociación y seguir muy de cerca el desarrollo de los acontecimientos en el futuro inmediato. 

Pero el acto tuvo también una faceta que vale la pena considerar, se trata del valor de una toma de posición común a la hora de afrontar un problema que, por su magnitud y sus potenciales consecuencias, exige dejar temporalmente de lado, sin que ello signifique resignar posiciones legítimas, los desacuerdos que se puedan tener en materia de política, economía o conducción del Estado. El valor de la unidad, entendida como la cohesión necesaria para hacer frente a situaciones que comprometen la estabilidad o el equilibrio del conjunto. Ojala así podamos entenderlo, ya veremos dentro de poco tiempo las reacciones del magnate gringo.

En Tijuana, de nueva cuenta llegaron muchos acarreados, pero, Acción Nacional brilló por su ausencia, tras una activa campaña en redes sociales criticando el llamado de López Obrador, los panistas prefirieron no hacerse presentes en el acto, al que calificaron de innecesario y ocioso, optando por privilegiar sus desacuerdos programáticos con el gobierno y no aportar a una muestra de fortaleza frente a una administración estadounidense que aprovecha cualquier indicio de debilidad para imponer su voluntad.

Ciertamente, la cuarta transformación requiere de esa unidad solidaria, pero el presidente, sus colaboradores cercanos y los dirigentes deben saber que la transformación de ese México, dadas las características de las élites políticas y económicas que el país padece, será un largo camino, pero que, como siempre, se hace camino al andar.

 


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