Linea Directa


EDÉN POLÍTICO

 

LA UTOPÍA MEXICANA

Por Pedro Lara Hernández (LD 15-04-19) 

plh2853@gmail.com

 

Creo que los tiempos más difíciles para el actual gobierno federal serán los tiempos futuros. El enorme elefante reumático, lento y mañoso será muy difícil que aligere el paso. Es decir, aunque se tenga un presidente de la republica bien intencionado, una cosa es querer y otra poder. Dicen los que saben que: El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Es decir, de nada sirven los buenos propósitos sino van acompañados de buenas obras.  

El asunto se puede ir complicando, porque cuando un gobierno como el de Andrés Manuel López Obrador llega con una enorme contundencia, llega también con la enorme responsabilidad de cumplir la alta expectativa de resolver todo y pronto, todos los enormes problemas que existen en la sociedad, y ésta alta vara, siempre ha sido una misión muy difícil de cumplir en la realidad.  

Nadie le puede negar al actual presidente las virtudes que lo acompañan, el iniciar desde muy temprano  a revisar el grave problema de la inseguridad, el informar todo lo que se está haciendo en el gobierno a través de sus conferencias de prensa por las mañanas, el ánimo de estar pendiente de todos los problemas para intentar irle dando la debida solución, estar permanentemente cerca de la población a través de las constantes giras que realiza por todos los estados del país, el haber instrumentado una serie de programas de bienestar para la población más vulnerable, para las personas de la tercera edad, para los jóvenes a través de becas y trabajo, apoyo real para las familias mas humildes en términos generales.  

La creación de una guardia nacional para instrumentar una estrategia de seguridad pública lo más coordinada, completa y fortalecida posible, con el firme compromiso de entregar lo más pronto posible los resultados que exige la sociedad.  

Son muchos los pendientes que dejaron los gobiernos priistas, desde hace muchas décadas, pero las que mas daño hicieron al pueblo de México, fueron las últimas cuatro décadas neoliberales, porque estos señores vendieron a manos privadas, mexicana y extranjera, todos los bienes nacionales construidos por muchos años desde la época de la postrevolución mexicana. Actuaron como verdaderos traidores a la patria. Pensando solo en sus ganancias personales, olvidándose de las magras condiciones en que dejarían a las generaciones futuras del país.  

Trabajar para darle bienestar al pueblo, en un contexto capitalista -nacional y extranjero-, y con tanta mañosidad heredada, en todos los ámbitos gubernamentales, es una misión sumamente difícil. Es similar a querer detener un tren que va a toda marcha, poniéndole los frenos. Porque conlleva la posibilidad de que el tren descarrille. Terminar con el grave problema social de la corrupción, no es un asunto cualquiera, porque conlleva a educar y a instruir al pueblo. Enseñar desde niños la máxima: Nadie debe de tomar lo que no es de uno.

Coincido con algunos analistas que aunque sabemos que hay todo un gobierno federal trabajando, se ve un presidente actuando solo, montado en una maquinaria burocrática cuya mayoría de integrantes no responde a su mística de trabajo y mucho menos a su ideología de ayudar primero a los que más lo necesitan. Tenemos un elefante burocrático, lento, amañado, adormilado, cuya principal función, por muchos años, fue votar corporativamente a favor de los gobiernos priistas y panistas en turno.  

Seis años de gobierno son realmente pocos para arreglar problemas estructurales añejos. Cada día surgen nuevos retos. Cada día nos enteramos de mañosidades enormes que instrumentaron los titulares y el equipo de los gobiernos neoliberales, asuntos realmente espantosos por las cantidades fabulosas que se robaban, ah, eso si, bien fundamentadas en las leyes que ellos mismo creaban con ese objeto.  

Creo que el concepto que estará en las conciencias de los gobernantes y del pueblo de México durante todo este sexenio y más, será Impunidad, que se define como la circunstancia de no recibir castigo un delito o un delincuente. 

Ese será el gran debate que se dará tarde que temprano. Porque la impunidad es una excepción de castigo o escape de la sanción que implica una falta o delito. En el derecho internacional de los derechos humanos, se refiere a la imposibilidad de llevar a los violadores de los derechos humanos ante la justicia y, como tal, constituye en sí misma una negación a sus víctimas de su derecho a ser reparadas. Este fenómeno solo se presenta en países que carecen de una tradición del imperio de la ley.  

Todos los días nos enteramos de los malos manejos del erario que se daban por la componenda entre funcionarios públicos y ciudadanos o empresas que dejaron al gobierno, a sus instituciones y a sus principales empresas (Pemex y CFE), en una situación administrativa y económica desastrosa y en bancarrota. Y hasta ahora no sabemos si van a pagar por su deshonestidad pública. Y lo que sería más sensato, que devolvieran los bienes de los que despojaron a la nación.  

Creo que la mayoría de los que vivimos en México deseamos vivir tranquilos y en paz social. Bajo la tutela de un gobierno honesto que haga bien su trabajo. Ojala que algún día lo logremos a plenitud.

 


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