Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

SEGURIDAD INTERIOR

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 04-12-17)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

Después del “Buen Fin”, las turbulencias de la temporada invernal han dejado en duda las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en materia de seguridad interior y alcanzaron a dos instituciones electorales que deberían dar prueba imperturbable de apego a la legalidad y de respetabilidad en sus dichos y decisiones, además, mientras en las cámaras legislativas los arreglos entre partidos avanzan para el reparto de fiscalías, por lo pronto ya eliminaron el pase automático de la Procuraduría General de la República (PGR) a la Fiscalía General de la Nación (FGN), dejaron al descubierto un prematuro destape y salió a flote la duplicidad de funciones que tanto afectan al país.

En el primero de los casos, la seguridad interior empieza a confundirse con seguridad nacional y la caricatura más preocupante es la aparente alegría de Peña Nieto que sin mayor respeto por la tal división de poderes aprovechó su visita a la Coahuila de los Moreira (y Los Zetas) para presionar al Poder Legislativo, a fin de que apruebe a marchas forzadas, con dispensas de trámite y votos de varios partidos (seguramente amacizados con cargos y fiscalías), el proyecto de ley de seguridad interior que las fuerzas armadas demandan para continuar su tarea contra la violencia criminal pero, también, para el control de otras perturbaciones del orden interior que podrían ser de tipo electoral o político.

En su protocolo de visitas domiciliarias, Peña inauguró las instalaciones de la undécima Brigada de Policía Militar, integrada por 2 mil 840 elementos, agrupados en tres batallones y uno más de operaciones especiales y en la explanada de la nueva unidad castrense subrayó: “Hace tiempo que disponer de una ley de seguridad interior dejó de ser sólo una valiosa propuesta para convertirse en una imperiosa necesidad”. “La actuación del Ejército y la Armada en apoyo a la seguridad local se sustenta en su lealtad, su disciplina y su apego a los valores y principios militares’’. Agregó, “esta importante iniciativa brindará mayor certidumbre a las fuerzas armadas y a la sociedad mexicana”. Como quien dice, mucha saliva y poco pinole.

¿Qué significa o conlleva que el ocupante de Los Pinos haga ver a los legisladores su personal consideración de que un proyecto de ley ya es una imperiosa necesidad? Lo único que significa es la abierta presión de Enrique Peña Nieto para que el Poder Legislativo apruebe el marco jurídico para regular la actuación del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina para violentar el marco legal de estados y municipios, y seguir haciendo lo que hasta ahora han hecho, en materia de crimen organizado y tareas de seguridad pública, pero también, ante todo tipo de disturbios como son las protestas y movilizaciones vigorosas y desbordadas y desde luego, aquellas relacionadas con las eventualidades electorales.

Con Veracruz convertido en un infierno de inseguridad pública peor que en tiempos de Javier Duarte de Ochoa, Peña Nieto aseguró que su administración, ha modernizado y dignificado la preparación y capacidad de respuesta de las tropas. Se han entregado 352 nuevas obras de infraestructura militar entre cuarteles, hospitales, unidades habitacionales e instalaciones educativas. La gratitud de los militares a su comandante supremo tampoco se escatimó en los discursos y en el diálogo con las familias que ocupan la unidad habitacional de la brigada de policía militar.

En el segundo caso, también patético, Consejeros del Instituto Nacional Electoral han puesto bajo la lupa crítica al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación por las dos varas distintas utilizadas para juzgar casos similares, el de Morena, en un expediente, y el del PRI con Miguel Ángel Riquelme, a quien dos días antes del cambio de poderes locales en Coahuila, y luego de un largo litigio poselectoral el Tribunal Electoral, del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le confirmó su triunfo y ya se encuentra instalado en el gobierno de Coahuila gracias a que no se le aplicaron con rigor los criterios relacionados con el rebase de gastos de campaña. En el TEPJF, por su parte, culpan a la unidad de fiscalización del INE de haber elaborado de manera deficiente los señalamientos contra Riquelme, lo que habría abierto la puerta a los magistrados electorales para una valoración menor de la grave infracción priísta.

Otro escenario, también de la temporada, muestra a José Antonio Meade, el no priista y a Miguel Ángel Osorio Chong el priista, en un escaparate gastronómico pensado para su difusión en los medios que incluye la foto que dejará testimonio de unión y contento y que trata de conjurar las posibilidades de disidencia interna en el Partido Revolucionario Institucional. A Osorio Chong lo ablandaron, a base de filtraciones de asuntos oscuros que ahora podrán seguir en blanco si se mantiene la unidad en torno al virtual candidato presidencial priísta. Osorio no sabe aún cuál será su destino, es decir, si seguirá en Bucareli o asumirá algún rol secundario en la campaña del risueño Meade.

Hasta ahora Osorio no ha sido visitado por Luis Videgaray, el destapador oficial y vocero de Washington, quien ya estuvo en la oficina de Aurelio Nuño Mayer, en la SEP, atizando la sospecha que el responsable de la supuesta reforma educativa podría ser el coordinador general de la campaña de Pepe Toño. Lo cierto es que según las apariencias públicas, el aún secretario de Gobernación aceptó con disciplina clásica el castigo, aunque el partidito que cuenta con su influencia, el denominado Encuentro Social, negocia con Morena una alianza que, en dado caso, podría ayudar a que encuentren acomodo en cargos y candidaturas algunos de los cuadros damnificados del Grupo Hidalgo.

La nota judicial del día se refiere a la declaratoria del tribunal electoral respecto a la violación legal cometida por Alejandra Barrales, quien es señalada de violar los estatutos de su propio partido al ocupar al mismo tiempo la dirigencia partidista y su asiento en el Senado: esta resolución agrega una muesca al catálogo polémico de la perredista a quien le han dado un raro caballazo judicial que podría ayudar a tumbarla de la silla que creía ir montando aunque fuera a medias, la de la candidatura a jefa del Gobierno capitalino bajo las siglas de PRD, PAN y Movimiento Ciudadano, ahora reconfiguradas como Frente Ciudadano por México.

La ex dirigente de sobrecargos se ha aferrado a esa pretensión en términos impolíticos, apasionados. Esa obsesión terminó cerrando el paso al ahora lánguido Ricardo Monreal, a quien el propio Miguel Ángel Mancera había ofrecido la posibilidad de ir como adversario de Morena en la lucha por la gubernatura chilanga. Tal vez Barrales vislumbre con menos temperamento la difícil ruta electoral que le podría esperar. También tendrá que asumir que vienen nuevos tiempos en el mando perredista, donde la seguridad interior también se desmorona y Alternativa Democrática Nacional sigue presentando como carta de relevo al mexiquense Juan Zepeda. ¿Usted como la ve?

 


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