UN PACTO MÁS DE LABASTIDA
Por Gerardo Reyes Gómez.

Como Jorge Negrete, aquel popular charro cantor de mediados del siglo pasado que muriera en Los Ángeles, California y a quien enterraron entonando la canción de "México lindo y querido...", el profesor Carlos Hank González, haciendo alarde de la virtud de los gatos, por aquello de las siete vidas, abandonó el pasado lunes el territorio nacional para internarse en un centro hospitalario del cual, debido a su grave enfermedad, quizá no salga caminando.

Antes de lo anterior, don Pancho Labastida, ya curado de espantos y confirmando que no existe buen político sin suerte, logró establecer los acuerdos con el cacique del grupo Atlacomulco. Ya puede Carlos Hank morir tranquilo; los acuerdos se respetarán y el sistema político que tiene como columna vertebral el presidencialismo tradicional, aunque maltrecho y tambaleante, prevalecerá al menos durante el próximo sexenio. Esto será valido si el águila imperial de las Rocallosas no asesta un zarpazo para imponer a Vicente Fox en Los Pinos.

Cincuenta años de empeños en la transculturización, para importar la cultura del norte, no han logrado terminar con el nacionalismo de las fuentes de poder en México. El Ejército, el clero católico, gran parte del sector empresarial y las principales estructuras sociales, como las universidades públicas, continúan su empecinada labor de enarbolar el viejo, caduco y vilipendiado nacionalismo.

Finalmente, para acabarla de fastidiar (desde el punto de vista de los primos del norte) hasta las estructuras de la delincuencia organizada y del narcotráfico, resultaron profundamente nacionalistas. Estas organizaciones, al saberse dependientes, controladas y perseguidas por los servicios de inteligencia de la DEA, la DIA, el FBI y la CIA, frecuentemente reaccionan en una forma profundamente nacionalista, invirtiendo sus enormes ganancias en México y acrecentando el poder de sus respectivos cárteles. Por paradójico que parezca la mayoría de ellos, desde su particular perspectiva, también forman un frente de resistencia al avance indiscriminado de los intereses del imperio estadounidense. Ver para creer o ¿acaso me equivoco?