GURRÍA, UN TERRORISTA FISCAL
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 25-06-00)

El terrorismo fiscal de baja intensidad esta haciendo estragos en la pequeña y mediana industria mexicana, todo ello debido al  entreguismo de nuestro gobierno a los intereses del imperio estadounidense. Microsoft se ha convertido en juez y la Secretará de Hacienda en el verdugo.

Con el pretexto de proteger los derechos de autor de las enormes y monopólicas empresas productoras del software de EE. UU., las autoridades mexicanas han lanzado una campaña para investigar a las micro, pequeñas y medianas empresas en México. Esto es, una terrorífica cruzada contra una "piratería" muy sui generis.

Por principio de cuentas los de Hacienda  no solamente buscan en cada computadora de las empresas, si tienen instalados programas piratas (adquiridos ilegalmente en el mercado negro) sino, además exigen que cada computadora funcione con programas software adquirido específicamente para esa computadora. En otras palabras, si por ejemplo un usuario se presenta en una tienda y compra un programa a cambio de una cantidad de dinero, y por ese acto él ya es dueño de ese programa que compró, según la Secretaría de Hacienda, él no es libre de instalar ese programa en otra computadora de su propiedad, y si lo hace es un delincuente fiscal, haciéndose acreedor a una gran penalización en metálico.

No hace más de dos meses en Milán, Italia, un juez dictaminó a favor de una empresa que había sido acusada de haber instalado en sus sistemas de cómputo programas de software adquiridos legalmente, pero reproduciendo éstos dentro de su empresa, para no tener que volver a comprarlos. Para emitir tal dictamen, dicho juez se basó en dos argumentos: que los programas adquiridos era propiedad legal de esa empresa y que la reproducción de los mismos no había sido realizada con afán de lucro.

Sin embargo en México, el señor José Ángel Gurría, secretario de Hacienda, se doblo, como su jefe Zedillo, a las exigencias de la empresa de Bill Gates y le ofreció el trasero... pero el de los mexicanos, no el suyo.