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LA PALABRA
INVITADA
DAVOS Y EL FUTURO NACIONAL
Por Víctor Manuel
Barceló (LD 08-02-10)
Correo electrónico:
v_barcelo@hotmail.com
Las reuniones del
foro económico (WEF por sus siglas en inglés) de Davos, Suiza, en que
ponentes de primer nivel universal, exponen y contraponen tesis
relacionadas con la vida del Planeta, nos enseñan varias cosas
importantes. Entre ellas sobresale la falta de escrúpulos de la mayoría de
ellos, para quienes, la solución a los graves problemas hambre y
desnutrición, la escasa educación y precaria salud, de casi un tercio de
la humanidad, se encuentre en “fallas” a corregir, del modelo económico
vigente en la versión occidental de la Tierra.
Para tal fin, muchos de los allí presentes –y sus corifeos que van de
relleno- insisten en difundir el modelo socioeconómico, que hace décadas,
acrecienta o al menos sostiene el confort de una porción -cada vez menor-
de pobladores de países ricos, en detrimento de las condiciones de vida de
la inmensa mayoría de la población humana.
Tal modelo, con tintes universales por la presión financiera y productiva
de transnacionales que dominan los mercados mundiales y locales, logra los
fines previstos por sus creadores e impulsores, destrozando el equilibrio
ecológico, con lo que se afecta la vida y perspectivas de los reinos
animal y vegetal. En la vida humana, infiltran y yuxtaponen formas de la
cultura de los pueblos dominados, con mecanismos de acción que alteran las
relaciones comunitarias.
Su afán de dominio les enemista con mecanismos educativos: que promuevan
el mantenimiento de las identidades de los pueblos sojuzgados; fortalezcan
sus capacidades de desarrollo tecnológico y científico y logren
innovaciones, propias de sus procesos productivos y necesarias para
acentuar su presencia y dominio de los mercados internos, con incursiones
positivas en los mercados exteriores.
El objetivo real del Foro 2010 en Davos, fue consensuar entre los
presentes –había también mandatarios de países pobres, ampliamente
dependientes y ligados a los intereses de los imperios- la “fórmula
mágica” de solución a los males, que ellos acentuaron recientemente. En
efecto, la crisis financiera que se inició en el imperio mayor, por
manejos inescrupulosos y fuera de normas, de sus bancos, construyendo un
“boom” en bienes raíces, que se derrumbó estrepitosamente, se llevó
consigo a las finanzas mundiales. Éstas arrastraron a las economías
dependientes, cuyos habitantes sufrieron, sufren y seguirán haciéndolo en
su economía personal y familiar, por algún tiempo más, en razón directa a
la magnitud de su dependencia, del país hegemónico de su región o
agrupamiento al que pertenezca.
Nuestro sufrido país hermano de Haití, sirvió como “conejillo de indias”
para el “sabio” consejo de la Junta: enviar “dinero constante”
–entiéndase, dólares verdes-. Afirmó Bill Clinton, “…ayudar a ese país
para que pueda ser sostenible”. Allí quedó claramente marcada la posición
que interesaba avalar con dicha reunión, misma que ya había tenido fuertes
discusiones en foros de mayor nivel, como el G-20. Inundar con dólares al
mundo, como mecanismo de enfrentamiento a otras tendencias, que buscan
otra moneda, o el retorno al oro, como reserva universal. Esa fue la
función de los comparsas en Davos.
Analistas e investigadores en todas las regiones, están aprovechando la
delicada coyuntura para precisar propuestas. La economía mundial no puede
seguir siendo controlada por el “consenso de Washington”, cuya letanía
tocó fondo hace tiempo y ahora se escurre por las cloacas de la miseria,
las pandemias y guerras localizadas, en que se apoya la economía del
capitalismo salvaje y el bienestar de los países ricos.
Pareciera excesivo afirmar lo anterior. Ese sistema enriqueció a sectores
minoritarios por todo el orbe. México no fue la excepción. Pero en
pláticas informales con personeros de esos grupos se comprueba, que ni
para ellos -los que alguna vez detentaron el poder económico en el país-
es sano continuar con mecanismos de acción económica, que solo sirven para
seguir entregando, lo poco que queda de la economía productiva nacional, a
los consorcios extranjeros.
Solo miran cómo el imperio moderno y el antiguo –EE.UU. y España-
cabildean y enamoran a los que deciden, para avanzar sobre terrenos
económicos y sociales, que aún mantenemos en manos nacionales.
Es urgente que, en paralelo a nuevas formas de relación económica interna,
que fortalezcan la reconstitución del mercado interno, se afinen las
relaciones con el mundo, sus organizaciones de países y los grandes
consorcios. No puede desconocerse una tarea incansable de algunos sectores
del poder público y privado nacionales, para tener acuerdos económicos,
con casi todos los países importantes. ¿Pero cuál es el resultado concreto
de tales empeños? ¿Hay programas actuantes para aprovecharlos, en
beneficio del crecimiento del mercado interno? Si los hubiere, sería bueno
se dieran a conocer, como otras naciones de la región, decididas a
recuperarse de las crisis, con tareas que involucran a todos sus sectores
y movimientos.
Salvo el TLC con el Norte, que beneficia a unos cuantos y hunde en la
miseria a las mayorías campesinas –encausado a pronta revisión- el resto
de tratados económicos, convenios y demás, no funcionan o esperan líneas
internacionales, para avanzar en terrenos que se nos asignen, en el nuevo
reparto del poder, que están decididos a llevar adelante los poderosos.
Para ello se engullen, a mayor velocidad, empresas de aliento propio –con
poco auxilio del estado- para fortalecer los mega consorcios universales
en ramos como: alimentación, industria militar, farmacéutica, medios de
comunicación y el sistema financiero.
Estos asuntos de la economía nacional, intrínsecamente ligados a
determinaciones globales de las naciones hegemónicas, debieran tenernos en
acción, encausada a unir propuestas: de la academia con los sectores
público y privado junto a grupos sociales. Todos vienen analizando en
profundidad como rescatar el mercado interno, porción a porción de él, aún
en medio del control salvaje transnacional, que se visualiza en algunos
sectores internos. ¿Quién dice mano para iniciar esta tarea social, con
amplia participación ciudadana?
Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Ciudad de México 7-II-10.
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