Linea Directa


JUEGOS DE PODER

 

 

 

INTEGRACIÓN MÉXICO EE. UU.

Por Rodolfo Sánchez Mena (LD 08-02-10)

E-mail:  sanchemena@yahoo.com

En el 93 aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los grandes problemas nacionales, han hecho crisis. Para donde quiera que uno voltee la situación se ha tornado grave y en algunos casos se manifiesta inmanejable.

El epicentro de la crisis de los granes problemas nacionales, es consecuencia de que México ha sido conducido por un proceso de integración con los Estados Unidos. 

El modelo de integración de México con los Estados Unidos ha resultado un fracaso. Los límites del modelo manifestados por la realidad nacional, no deben atribuirse a la resistencia de la población mexicana a integrarse. Es un problema de diseño, solo sigue funcionando por inercia. La ingeniería social y política de la integración México-USA no tiene ya perspectivas, se ha quedado sin impulso y avanza como los cangrejos hacia atrás.

Para dar solución de fondo a la actual crisis de los grandes problemas nacionales, se requiere que México se reconstituya con un proyecto propio de potencia. Esta es la salida.

Lo contrario es acelerar la disolución de México y abatir a nuestra Constitución e instituciones, homologando nuestras leyes como lo han venido haciendo los gobiernos integracionistas para acelerar el fin del Estado mexicano

Los ejemplos son múltiples y sobran de dónde tomarlos para demostrar la situación de crisis generalizada. Las respuestas que se buscan desde los más altos círculos gubernamentales, empresariales, académicos y laborales así como los científicos, eluden el problema central que los genera. Hay acaso abordamientos parciales que pretenden atacar las partes, sin efectos en el todo.

La solución del problema no radica en un rediseño del proceso integrador. Cada vez que se ha hecho, las mejorías buscadas duran menos y lejos de buscarse una solución de fondo se limitan a una o unas cuantas variables que generalmente se quedan cortas y tienen cada vez más costo social y político, como lo estamos viviendo ahora.

La operación del modelo de integración de México con los Estados Unidos se ha venido complicando; a la par que los viejos problemas nacionales se han agudizado, emerge una nueva problemática. La crisis de los múltiples problemas nacionales amenaza con hacer estallar todo. Tomar decisiones es un imperativo, antes que el tejido social se rompa y que los lazos culturales se diluyan y nos convirtamos en una masa amorfa, violenta, con riesgos de exterminio.        

Existen las condiciones geopolíticas para negociar nuestra reconstitución como potencia. Tenemos aún  cómo ocupar un espacio propio y la capacidad negociadora ante los bloques emergentes de poder de las nuevas potencias, así como la experiencia para llevar a cabo alianzas estratégicas.    

Es un mito que el proceso de integración México-USA sea irreversible. Es falso que exista este obstáculo. Que la integración sea consecuencia de una fatalidad histórica geopolítica. Y que el futuro de México se encuentre por la vía de disolverse. En todo caso, lo que existen son intereses que hay que negociar, pero ese es otro problema. No existe tal cuando la voluntad y la decisión política no sea capaz de resolver.

Retomar las decisiones de México con un proyecto de potencia, lejos de retroceder, es avanzar y crecer en capacidad y a gran velocidad en la solución de los grandes problemas nacionales, antes de que un estallido social retarde esta decisión con mayores costos. Modernizar a México con un proyecto de potencia es incorporarse a participar en las responsabilidades del mundo post globalizado de la gran crisis financiera.

Cada vez más las condiciones económicas y políticas de los Estados Unidos hacen factible la reconstitución de México, como proyecto de potencia.  Las exportaciones de México a los Estados Unidos están siendo reemplazadas por las que el “socio” está redefiniendo sus aliados estratégicos comerciales. La prioridad bajo las condiciones de recesión definidas por Obama es su mercado interno y frenar las remesas.

Los gobiernos y el grupo del modelo de integración a los Estados Unidos han fracasado. Requieren ser sustituidos y reemplazados por uno capaz de poner en marcha el modelo sustituto de potencia con el que México como Estado, avanzará en el siglo XXI.

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com