mo la bocera impúdica. De continuar el presidente Fox desatendiendo ese importante renglón de la comunicación, podría ser acusado, como lo fue López Portillo, de pensar con un órgano situado por abajo de la cintura. 

Todavía el nuevo presidente goza de su período de gracia, pero nada es eterno y como van las cosas, mientras en algunas esferas crece la popularidad del mandatario, en otras ya se cruzan los dedos discretamente, para tratar de no llegar a los extremos.