FOX Y LOS LINDEROS DE LA VIOLENCIA
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 09-01-01)

Al igual que una familia, de las de buenas conciencias, procura no hablar de la oveja negra de la familia, o de la prima de cascos ligeros o de plano suripanta, así la mayoría de los priístas no hacen crítica de fondo sobre Roberto Madrazo Pintado; se la pasan por las ramas o haciéndose los occisos. Esto porque, en política, nunca se sabe y ¿qué tal si regresa por la puerta grande? Sin embargo, Roberto está ahí, en el núcleo de un centro de gran poder financiero que tiene su sustento en el narcotráfico.

Lo anterior lo saben los estrategas de Fox, aunque pretendan hacerse los inocentes. Madrazo ha sido, desde hace años, el candidato natural o, diríamos incluso, el heredero político del profesor Carlos Hank González. El padrino de esa rama del narcotráfico ha vivido desde sus inicios bajo el amparo del poder político y eso, precisamente, es lo que la administración de Fox pasó por alto, cuando inclinó la balanza del poder para influir de forma determinante en la anulación de las elecciones de gobernador en Tabasco. Ahora la "famiglia" del profesor se encuentra descobijada. Le quitaron gran parte del paraguas que lo protegía de las inclemencias de la justicia.

¿Cuál va a ser la reacción del cártel del señor de Atlacomulco? Quizá es temprano para saberlo, pero el Gobierno siempre se había preocupado por mantener el control del jugosísimo negocio y ahora ese grupo puede quedar desbocado. Todo esta bien, si fueron previstas las consecuencias pero, si no, como le pasó a Esteban Moctezuma, el secretario de Gobernación Santiago Creel puede haber firmado su sentencia de muerte política. La alta violencia ha sido invitada a participar en una macabra fiesta que utilizará hasta el terrorismo para demostrar su inconformidad y sentar las bases para una nueva negociación que proporcione estabilidad al país, en el giro negro del narcotráfico.

Dicen que por su boca muere el pez, y con una brutal ingenuidad, rayana en la irresponsable temeridad, Vicente Fox, no para de moverla; lo grave es que cada vez que eso pasa, se abre un nuevo frente de conflicto, sea con grupos de poder, con el Ejército, con grupos de caciques regionales, dirigentes estatales o de partido, incluido el suyo propio. Así, algunos grupúsculos de las fuerzas armadas ya no descartan, tan tajantemente como al principio de la administración, un salvador golpe de Estado que metiera en cintura a la pareja dinámica: don Vicente Fox y su indiscreta vocera, a quien habría que recordarle que nadie votó por ella, para hacerla partícipe del poder presidencial. Si a ella no se le da ningún tipo de pudor político, al menos él debería practicarle de vez en cuando una mangana para aquietarla, ya que existe el peligro de que el día de mañana se la conozca ya no como la bocera incómoda, sino co

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