UN PRESIDENTE "MADE IN USA"
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 02-01-01)

José Woldenberg, el brujo mayor del IFE, al igual que el resto de sus consejeros decidió pasarle la factura al Estado Mexicano por servicios especiales prestados en el ámbito de su competencia: la fabricación de unas elecciones democráticas hechas a la medida, para imponer en la Presidencia de la República al primer mandatario "made in USA".

Sin el mínimo prurito de decencia los consejeros ciudadanos del IFE se autoasignaron un bono extraordinario que, aunado a sus emolumentos mensuales, les permitió percibir, el mes de diciembre, más de ochocientos mil pesos por cabeza. La irrisoria cantidad les hubiera permitido servir en cada una de sus respectivas cenas de navidad no solamente un pavo relleno, sino una vaca pletórica de delicias para los más exigentes gourmets. Esto hace que la corrupción mostrada por un buen número de primeros ministros japoneses se quedara pequeña, frente a la desmedida ambición de los miembros del aparato más "democrático" de la república mexicana.

¿Qué hizo pensar a los consejeros ciudadanos que una acción de rapiña podía pasar desapercibida en un país con cuarenta millones de compatriotas viviendo la extrema pobreza? Seguramente lo meditaron cuidadosamente, porque si se atrevieron a realizarlo es porque el sistema político se los debía y apostaré doble contra sencillo, con quien desee recoger el guante, que ninguno de esos corruptos funcionarios pisará nunca la cárcel por ese delito de lessa ambición.

Ahora que, si queremos ser ecuánimes, tendremos que ponernos en la posición de los consejeros. Los servicios prestados para dar legitimación al presidente Fox y todo lo que de ello se derive, son y deben ser muy caros. Especialmente cuando el algoritmo matemático que operó las computadoras del IFE y de la UNAM las cuales le dieron soporte técnico al conteo electoral, fue importado del centro de decisiones políticas del imperio globalizador, situado en medio de los cerezos más florecientes de Washington. Ese conocimiento y esos servicios deben pagarse a precio de oro, así Woldenberg tenga que enseñar el cobre.

Recordemos que el doctor Víctor Guerra no es un Ciro Peraloca cualquiera, es uno de los matemáticos y computólogos más serios con los que cuenta el sistema político, el mismo que operó para Zedillo y el ex rector José Sarukhán la obtención de resultados prefabricados de acuerdo a la voluntad del poderoso imperio del Norte. ¿Será que eso también le valió a Sarukhán, para ser nombrado coordinador del área social del Gabinete, del todavía flamante presidente Fox?

Si ese fuera el caso, don Vicente pronto tendrá que tragarse sus palabras, ya que, sin decirlo explícitamente, se autocalificó como el campeón anticorrupción de los mexicanos.