DON VICENTE FOX Y EL NARCOTRÁFICO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 18-12-00)

Tengo que confesarlo, no me gusta escribir sobre el narcotráfico, como no me place hacerlo sobre las cloacas u otros malolientes temas, pero alguien tiene que hacerlo, aunque sea de vez en cuando y el oficio de escribir impone reglas a las que uno debe atenerse en beneficio de los lectores, así que: "al mal paso darle prisa".

Por principio de cuentas, el narcotráfico, nos agrade o no la idea, es un negocio que llegó para quedarse. En México, como en muchos otros países del planeta, el de los narcos es un negocio de Estado. Esto significa que el control y la regulación de las grandes transacciones del famoso giro negro lo realizan diversas instancias de la autoridad formal del Estado.

Las cosas no son tan obvias como parecen, pero de ninguna otra manera se explican los cuantiosos recursos que son "lavados", para disimular su origen, en México y en cualquier otro país donde los ingresos provengan de ese tan tóxico como redituable ramo.

Coincidentemente, en México se está iniciando un nuevo régimen político de un partido político diferente al que durante siete décadas impuso su hegemonía. Esto necesariamente hará que cambien de manos algunas de las actividades del control del negocio y la pregunta que se trata de responder es la siguiente: ¿quiénes, de la administración de Vicente Fox, serán los responsables de mantener el floreciente negocio?

Recordemos que durante los sexenios de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo el negocio del narco hizo crisis. Especialmente en el primero de los citados, los hilos del control se tensaban desde Los Pinos, el propio Carlos y el "Güero" Ceja. Los crímenes de Estado, como los que hicieron víctimas al cardenal Jesús Posadas Ocampo, a Luis Donaldo Colosio y a José Francisco Ruiz Massieu no fueron ajenos a la participación de las mafias de traficantes. Pero también están presentes otros aspectos, como por ejemplo, haber permitido que los banqueros y grupos empresariales y financieros, como el del poderoso Grupo Monterrey se involucraran en el lavado y en el manejo de cuantiosas cuentas de los cabecillas del narcotráfico.

Si bien, como diría don Vicente Fox, "hoy, hoy hoy", ha irrumpido la clase gerencial en las altas estructuras del poder público, eso permitiría garantizar una administración de calidad para todo tipo de negocios de Estado y el narcotráfico, en términos teóricos, debería salir beneficiado de ese tipo de estilos y estructuras de la eficiencia. Sin embargo, no deseo pelearme con la lógica; para el nuevo régimen resultaría de mucha utilidad que el control del narcotráfico recayera, como en el pasado no

(Continúa en la página 433)