garon, pero están conscientes de que, como institución, se encuentran en peligro ante la perspectiva de un nuevo proyecto de nación y un nuevo proyecto de Estado con el advenimiento de la ultraderecha en el poder.

El principal problema del nuevo presidente, en relación con el Ejército, será mantener la lealtad del mismo si no quiere arriesgarse a que en el futuro le estalle un golpe de Estado. Pero qué le ofrecerá Fox a las fuerzas armadas para conseguir su lealtad ¿la imagen de un nuevo caudillo con botas, con hebilla, largos bigotes, de hablar golpeado, el desprecio por la historia y una amplia experiencia empresarial? ¿Acaso cambiar los nombres de plazas, calles y avenidas, para bautizarlas como "Plaza del Maquío", "Avenida Carlos Castillo Peraza" o al Paseo de la Reforma, llamarle "Paseo Gómez Morín"? Creo que no va a ser tan fácil o ¿acaso me equivoco?