EL EJÉRCITO SOJUZGADO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 28-11-00)

Los graves daños infringidos a las instituciones nacionales serán un saldo negativo para la irresponsable administración de Ernesto Zedillo. Es cierto que éste pasará a la historia como el hombre que le arrebató al PRI el poder para establecer la alternancia política en México. Sin embargo, los costos para deshacer importantes estructuras no fueron calculados.

Tres son las áreas fundamentales donde Zedillo golpeó a la nación: al ex partido oficial, a la UNAM y a las fuerzas armadas. Hoy se impone una reflexión para tratar, especialmente, el caso del Ejército Mexicano.

En una primera interpretación puede decirse que el presidente saliente, para cumplir con sus objetivos, rompió con la historia. Entregó el poder al "Ejército Negro", el de las sotanas, quienes son los representantes de los enemigos tradicionales de las fuerzas armadas, y eso pose algunas implicaciones peligrosas. El presidente electo cuenta con muy poco tiempo para demostrar que no lo mueven revanchismos históricos. Esto es, Vicente Fox tendrá que respetar todavía varios de los mitos cívicos y los símbolos más importantes que sirven de aglutinantes de las aspiraciones sociales de los mexicanos.

Zedillo, con una clara perspectiva, reforzada por sus debilidades emocionales, mantuvo, como una espada flamígera sobre el cuello del general Cervantes Aguirre, la amenaza de encarcelarlo, basado en el expediente que le entregó la DEA en el cual se consignan las acciones de varios de los más prominentes miembros del Ejército involucrados en con el tráfico de drogas; desde luego Cervantes no fue ajeno a la complicidad. De esta manera el presidente se aseguró la lealtad de los altos mandos del Ejército para que no ofrecieran resistencia a la alternancia política planeada hasta en sus mínimos detalles. Así Cervantes y el grueso de su camarilla estuvieron sujetos por salva sea la parte. Si solo se movían, les dolía, si se oponían los encerraban, con todo el deshonor y las terribles consecuencias, como sucedió con los generales Acosta Chaparro y Quiroz Hermosillo, los cuales formaron parte del
staff oculto del secretario de la Defensa.

Sin embargo, el Ejército, hoy debilitado debido a  la corrupción en sus altas esferas, no es solamente el general Cervantes, su Estado Mayor y su administración. Existen miembros, entre los mandos medios, como los mayores y coroneles, que están conscientes de la traición de Zedillo. Hombres que recibieron educación superior, capacitados para pensar y que poseen información para formar criterios disidentes. Ellos saben cuánta pudrición poseen sus estructuras. Por el momento se reple

(Continúa en la página 389)