cuando hace algunas semanas éste se abastecía de combustible, en ese país arábigo. Especialmente existiendo limitaciones legales, para que esa organización pueda trabajar fuera de su país, pero ahora, pasándose por debajo de las tumbas etruscas los objetivos para los que fue creada, la FBI aplica el principio de extraterritorialidad hasta en los delitos del llamado ciberespacio. Cuando alguna empresa estadounidense detecta un ataque cibernético, sea por un nuevo virus, o una intrusión a sus bancos de información, le dan aviso al FBI y estos, como cancerberos internacionales, toman sus computadoras "lap top", se suben a un avión y se trasladan a cualquier punto del planeta, tan remoto como Manila, en Filipinas, o Hong Kong y sin el menor miramiento detienen al presunto agresor para remitirlo a EE. UU.

Si alguien nos preguntara cuál es la diferencia fundamental entre la CIA y la DEA le contestaríamos que, a nuestro entender, la CIA es una agencia de inteligencia que espía los movimientos de sus aliados y de sus potenciales enemigos, para reforzar la toma de decisiones de su gobierno. Pero la FBI es una organización que fue formada para perseguir los delitos federales en los EE. UU. y, al parecer, ahora también aplica las leyes de su país a personas extranjeras, esto es una incongruencia, y haría difícil creer que en esos tiempos, don Fernando Gutiérrez Barrios haya sido colaborador de esa organización. Pronto, quienes escriben de historia, nos aclararán las cosas.