LA CIA INCRUSTADA EN AMÉRICA LATINA
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 27-09-00)


Los chicos de George Tenet trabajando en América Latina tienen problemas. Todos están a la expectativa para saber cómo, el director de la CIA, resolverá la situación de dos de sus agentes en situación más que delicada. Ricardo Miguel Cavallo, encarcelado en México, debido a una filtración de las altas esferas de Washington y Vladimiro Montecinos, super asesor de Fujimori, el todavía presidente del Perú.

Las cosas no son fáciles para Tenet, porque si bien el no se opuso a la operación de limpieza llevada a cabo por una organización con conexiones directas a la CIA, operación, que por cierto, culminó con el suicidio inducido del subsecretario de Comercio  Raúl Ramos Tercero, ello no resolvió la situación legal del agente de la CIA argentino. Y mientras Cavallo continúe privado de su libertad, el resto de los agentes de "la Compañía" en América Latina se están preguntando la forma en que la CIA lo sacará de ese embrollo en el que, llegado el caso, todos ellos pueden caer.

El asunto de Vladimiro Montecinos está más complicado, pero ya se demostró el poder de convencimiento que posee la agencia central de inteligencia estadounidense cuando, a pesar de una decisión tomada por el Gobierno de Panamá, emitida el viernes, para rechazar la solicitud de asilo político del ex asesor de Fujimori (especialmente cuando en su país ha sido acusado de, además de ser agente de la CIA, haber cometido delitos de alta corrupción) el Gobierno Panameño fue obligado el sábado, merced a enormes presiones internacionales generadas en Washington, a dar vergonzozamente marcha atrás.

Todo el pestilente asunto lleva a la conclusión de que fue la CIA la que siempre estuvo detrás de Fujimori, manteniéndolo en el poder utilizando a su agente Montecinos, quien en realidad comandaba al Ejército peruano. Y hubiera podido continuar manteniéndolo, contra viento y marea, si no hubiera sido porque el mismo Fujimori cometió un grave error geopolítico: firmó un tratado secreto con Japón sin consultar a EE. UU. En ese momento el presidente peruano cayó de la gracia de los estadounidenses y decidieron dejar de apoyarlo. Como Fujimori se empeñó en hacer fraude en las elecciones y mantenerse en el poder, entonces la CIA utilizó a su mejor hombre en el Perú, para derrocar al presidente con raíces en el lejano imperio del sol naciente.

En el último capítulo que falta por escribir, Tenet tendrá que proteger y dejar a buen recaudo a su agente asesino Vladimiro Montecinos, para dar la apariencia de que protege a la gente que trabaja para la CIA. O bien, optar por desaparecer del mundo de los vivos ex super asesor , aparentando que fueron los nacionalistas peruanos quienes, ofendidos por tanta impunidad, lo sacrificaron en aras de la justicia. Las dos opciones tienen sus asegúnes. Y, como dice la canción, "si nos dejan" continuaremos comentando este peliagudo asunto.