politecnócrata de la historia, nos referimos a Oscar Espinosa Villarreal. Un mexiquense que utilizó a Nafinsa como si fuera su caja chica, para inyectarle, con muchos, pero muchos millones de pesos, su personal entusiasmo a la candidatura de don Ernesto. Sin embargo, no fue Nafinsa quien reclamara el quebranto financiero, cuando Gilberto Borja Navarrete lo sustituyó en el cargo. Don Ernesto prefirió sustituir a Borja, que moverle el tapete a su leal admirador. Luego, tendría que venir el gobierno defeño de doña Rosario Robles, para que pillaran a Oscar Espinosa con las manos en la masa. Rápido como una centella, el ex regente se inscribió en el club del presidente y con ello metió distancia entre el y sus perseguidores.

Lo más notable del club que hoy nos ocupa es la calidad de los aspirantes a miembros que están en la lista de espera. Desde la sorpresa de encontrar en ella a familiares incómodos de don Ernesto, como su super suegro, y su hermano Rodolfo, hasta incluir a un vástago de nombre Emiliano, pasando por la desconcertante presencia del general Enrique Cervantes, quien ya siente muy cercana la amenaza del águila de cabeza blanca del Pentágono. Además un secretario, a quien apodan "el Gallinaso", que todavía despacha por las céntricas calles de Xola en el Distrito Federal.

En fin, que el virtuoso de don Ernesto se nos iba a ir vivo y sin presumirnos su club de admiradores. ¡Vaya modestia!