EL CLUB DE ADMIRADORES DE DON ERNESTO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 19-09-00)


Los mexicanos finalmente nos hemos dado cuenta que nadie sabe el bien que tiene, hasta que lo ve perdido; me refiero a don Ernesto Zedillo porque, ingratos como somos, ni siquiera nos habíamos percatado de una de sus mayores virtudes: la modestia.

Don Ernesto se lo tenía bien guardadito pero, a la chita callada, logró formar un selecto grupo  de admiradores al que se conoce como: "The runers club". Estos personajes, todos gozando de gran fama pública, le deben mucho a su líder; les dio la oportunidad de poner pies en polvorosa. Si bien la lista de miembros ese club no ha sido muy grande, existe un número impresionante de aspirantes en espera para nutrir la membresía de tan exclusivo grupo de ex funcionarios.

Inició la lista de "The Runers" club aquel famoso financiero de nombre Carlos Cabal Peniche, quien ya desde los días de su tocayo Salinas, se hizo famoso por la manga ancha para repartir recursos que parecían inagotables. Y quien, para cubrir la retirada, dispuso de algunos millones de pesos, como contribución a las campañas de dos de los más prominentes del aquel entonces partido oficial: Roberto Madrazo Pintado y Ernesto Zedillo Ponce de León, lo cual los convirtió en hermanos del mismo dolor.

Los críticos del sistema político pusieron el grito en el cielo y, sin ninguna razón fundamentada, sacaron conclusiones visiblemente equivocadas, el pobre de don Ernesto, si lo hubieran dejado, les habría podido demostrar que esos recursos, de tan limpios, brillaban y después de ser lavados, hasta fueron suavizados con Vel Rosita. Ahora, cuando la lenta pero segura justicia australiana le negó a Cabal su último recurso contra la extradición, casualmente solicitada por la Procuraduría mexicana cuando ya va de salida don Ernesto, las esperanzas de lograr un juicio condenatorio contra el presidente se diluyeron como una pequeña montaña de sal en el océano .

Otro prominente miembro del club de los "Runers" es nada más ni nada menos que Mario Villanueva, también conocido como "el Chueco".
Todo un personaje de la picaresca mexicana, quien inscribiéndose en el club de los "Runers", curiosamente logró escapársele a un procurador general de la república; jefe de una dependencia que cuenta con miles de elementos y miles de millones de pesos de presupuesto; pero claro, no contaron con su astucia.

Uno más de los miembros, fanáticos del club de admiradores de don Ernesto, es su ex secretario de Turismo. Aquel que fuera proveedor de recursos financieros del PRI, durante la campaña del primer presidente

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