res aquel personaje que ocupara el asiento de a lado en el automóvil de Francisco Ruiz Massie, cuando fue ejecutado el político priísta, en aquel famoso crimen de Estado? Pues ahora, a ese rollizo y simpático político, convertido en diplomático por la varita mágica del hechicero Zedillo, le tocará tragar cantidades industriales de camote. Aunque, a decir verdad, los servicios de inteligencia cubanos ya sabían del operativo montado en su contra.

Por ahora, lo importante no es el pequeño personaje mexicano, detenido en Cuba; sino las repercusiones de una incursión fallida, la incapacidad de nuestras estructuras de inteligencia a las que urge desmantelar, y la conducta y actitud del gobierno mexicano. Por desgracia, si Zedillo, será de ahora en adelante considerado como un enemigo de Latinoamérica, a Fox le irá mucho peor, porque con su profunda convicción y mentalidad de ultraderecha, las incursiones de inteligencia mexicanas podrán ser mucho más frecuentes y, llegado el caso, hasta exitosas.

Ahora México se ha convertido en una amenaza para la seguridad de la comunidad latinoamericana y quien no lo quiera ver de esta manera, pues que nos proponga otra.