AMENAZA MÉXICO LA SEGURIDAD CONTINENTAL
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 06-09-00)

Con el cambio de modelo de Seguridad Nacional, proceso en que se encuentra inmerso el nuevo equipo de gobierno del señor Fox, podían haberse previsto algunas acciones desafortunadas. Diódoro Carrasco, el todavía bisoño secretario de Gobernación, debió hacerle saber a su gente, desde el subsecretario de Seguridad Pública Jorge Tello Peón para abajo, que todos ellos se han vuelto deshechables. 

Lo anterior no significa que todos los equipos del Cisen puedan ser puestos de patitas en la calle. Cualquier elemento que haya trabajado en las entrañas de la Seguridad Nacional, tiene que ser controlado de cerca por un periodo mínimo de dos años, antes de que se pierda totalmente la liga de la responsabilidad oficial y laboral. De no cumplirse con ese requisito cualquier recién despedido podría ser reclutado por los servicios de inteligencia extranjeros, aunque fuera solamente para exprimirle información de alta confidencialidad.

Por lo anterior, me atrevo a afirmar que mienten Diódoro Carrasco y Tello Peón; César Chavez, el "asesor" de la Secretaría de Gobernación detenido infraganti en Cuba, cuando trataba de introducir a ese país hermano material de propaganda anticastrista, estaba cumpliendo órdenes de sus superiores. Esta claro que existe un operativo de parte de nuestro gobierno para exportar "nuestra democracia" a Cuba.

Mientras la señora Rosario Green, la doña de Tlaltelolco, se dedica cada vez con menos éxito a hacer relaciones públicas en lugar de diplomacia, el Cisen nos hace pasar vergüenzas. Y no solo porque sus agentes cometen errores de párvulos, sino porque la interpretación más elemental del operativo anticastrista  nos pone en evidencia: México, como país, no está interesado en exportar ni autoritarismo ni democracia, pero los EE. UU. sí. A ellos sí les conviene un continente homogéneo que posea en sus estructuras política e ideológicas con similitudes cercanas a su imperio. De esta manera el Cisen se encuentra evidentemente trabajando para los servicios de inteligencia estadounidenses.  Cosa muy grave porque si es cierto que a muchos de los viejos funcionarios de inteligencia mexicanos se les identificaba como agentes supernumerarios o informantes de las agencias norteamericanas, también lo es que nunca se operaba abiertamente en contra de un país latinoamericano. ¿Con qué cara podrá decirles ahora el señor Fox a un Fernando Cardoso o a un Hugo Chávez o a un Ricardo de la Rua, que el gobierno mexicano no está sirviendo como cabeza de playa para exportar el globalismo galopante estadounidense a los países del Cono Sur?

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