FOX INTENTA SEDUCIR A CÁRDENAS
Por Gerardo Reyes Gómez.


Antes de iniciar su viaje a Chile, el presidente electo Vicente Fox realizó una intensa actividad destinada a tender puentes con los hombres de la oposición política en México. Los busca, les ofrece y hasta intenta comprarlos. Así le llegó la oferta a Cuauhtémoc Cárdenas para dirigir, nada más, pero nada menos que Pemex.

El ex ejecutivo de la Coca-Cola, y del Estado de Guanajuato, sabe que la mayoría absoluta de los electores mexicanos no votó por él y que si no logra consensar suficientemente sus decisiones, le será muy difícil gobernar. Todo hace parecer que fue gracias al trabajo político desarrollado por Fox, y en especial el ofrecimiento que le hizo aL líder moral del PRD que, casi en el último minuto para confirmar su integración a la comitiva de Fox a Sudamérica, Jesús Zambrano se incorporó, representando a su partido a un viaje que, en calidad y cantidad está muy fuera de equilibrio: la mayoría de la comitiva son empresarios que llevan la representación de sus propias empresas e intereses, y no los de México. Esta será la nueva tónica, o el nuevo estilo, de la administración Foxista.

De aceptar Cárdenas Solórzano el ofrecimiento de Fox para dirigir Pemex, ello haría cambiar la estrategia sobre el tablero del ajedrez político nacional. Además, sería un golpe maestro de alta política del guanajuatense, un golpe que fue seguramente concebido por uno de los asesores internacionales calificados, desde hace tiempo como traidores.  Ellos creen que de todas maneras el hijo del caudillo, quedará mal: si Cárdenas lo acepta, estará dando paso a su ambición y renunciando a su congruencia, pero si lo rechaza quedará en evidencia su falta de participación política y compromiso para con México.

Gracias a los tecnócratas que han dirigido a Pemex los últimos años, se ha hecho evidente que en la empresa paraestatal ya solamente se hace administración; de políticas petroleras no se decide nada. El precio de los productos de Pemex, se rige por el mercado internacional y hasta nos han obligado a actuar como esquiroles de la OPEP, para fijar las cantidades de producción y controlar el nivel de precios más adecuado al consumidor más grande del planeta; los EE. UU. Y en materia de consumo interno, llegamos a la paradoja de que siendo un país productor, los mexicanos debemos pagar más por nuestra gasolina que los consumidores estadounidenses. Todo está fríamente calculado. ¿Con qué cara podrían las bancadas perredistas emitir un voto limpio en el Congreso, si su líder moral estuviera enclavado en la nueva administración Foxista? ¿Vale la pena pensarlo?