SECRETOS DE ESTADO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 19-07-00)

Vicente Fox, el virtual presidente electo mexicano, cree que conoce los claroscuros del sistema político, pero aún no pasa de ser un recién llegado al ejercicio del poder. Todavía no le son descifrados la enorme mayoría de los secretos que mantienen funcionando el aparato del Estado, y algunos quizá nunca los conocerá.

Desde luego que el guanajuatense posee una profunda desconfianza hacia casi todo lo que provenga de los gobiernos priístas y en esto le asiste totalmente la razón; demasiados años en el gobierno de la llamada familia revolucionaria corrompieron hasta la médula un sistema que cada sexenio le salía más caro a los mexicanos. Aunque también, justo es reconocerlo, la élite económica se benefició aún más, que la propia familia revolucionaria, de la corrupción institucionalizada.

Fox puede pensar que estando bien con Dios, que chifle a su máuser el Diablo. Esto es, que si él tiene necesidad de saber algo, sea el how, el whom, el when, etc., siempre podrá preguntar a sus asesores y ellos, a su vez, consultar a los servicios de información e inteligencia extranjeros y encontrar las respuestas para complementar su proceso de toma de decisiones. Pero ello conlleva costos que a la larga pueden ser enormes. No sólo de dependencia y la consiguiente pérdida de respeto en el ámbito local y de las élites de las naciones hermanas del sur, sino además, crearle un serio problema de auto estima que a largo plazo podría sacar de balance las más importantes decisiones del jefe de Estado. Ya de por sí, la Unión Europea considera a Fox como el key man que llevará el dominio estadounidense hasta la Patagonia.

Entonces, el problema de Fox será encontrar el justo medio, especialmente cuando el virtual presidente electo tiene  compromisos con grupos de poder extranacionales que lo ayudaron a acceder a la Presidencia para, además, agravar la situación con una actitud abiertamente entreguista.
¿Acaso en la reunión de Fox con la comisión de cinco generales con los que se entrevistó, semanas antes del día de los comicios, alguno le dijo que, de la casi docena y media de movimientos clandestinos armados, actualmente actuantes en el país, todos son de inspiración militar? ¿Alguien le ha dicho a Fox dónde se encuentran las reservas auríferas más importantes de México y cómo éstas son consideradas las reservas estratégicas históricas de la nación? ¿Alguien le ha dicho a Fox, quiénes ejecutaron a Colosio y porqué? ¿Alguien le ha mostrado el libro secreto de finanzas del Congreso?
Así podríamos continuar listando una larga serie de secretos de Estado, pero el señor Fox, quien aún no entiende la diferencia entre ser un presidente y un gerente, primero tendrá que demostrar que el tan pregonado "amor a México", es algo más que un demagógico "slogan" de campaña.