EL NEPOTISMO DE ZEDILLO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 05-06-00)

La corrupción es el cáncer que corroe a la sociedad moderna y el globalismo ha llevado ese flagelo a niveles planetarios. Aunque la corrupción ha existido siempre en todos los grupos que ejercen el poder, es ahora que la ciencia y la tecnología han logrado un espectacular avance, cuando se manifiesta la corrupción en sus dimensiones fantásticas.

De Tokio a Berlín, de Roma a Washington, de Moscú a París, pasando transversalmente por los países latinoamericanos, la red global de corrupción ha hecho víctimas, en mayor medida, a los pueblos más pobres del globo terráqueo. Observemos cómo las tradicionales potencias coloniales europeas, dejaron en Africa lo que parece ser una enrome montaña de problemas sin solución.
En México, por ejemplo, aunque acostumbrados por la corrupción histórica de las élites del poder, desde la época colonial, y cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo, nos percatamos con asombro que, en el actual periodo presidencial, se realizó el más grande de los fraudes de nuestra historia: el FOBAPROA y su extensión el IPAB. Sin embargo, el presidente Ernesto Zedillo no será juzgado judicialmente nunca. Los numerosos cómplices del fraude le proporcionarán impunidad de por vida, aunque él, como el héroe homérico Aquiles, tiene su talón vulnerable. Zedillo sabe que su hermano Rodolfo Zedillo hizo grandes negocios al amparo del nepotismo presidencial.
También sabe el doctor Zedillo que al presidente Clinton, con quien próximamente tendrá su última entrevista como jefes de Estado, le pondrán sobre el escritorio del Salón Oval, un expediente preparado por el FBI y la CIA, en el cual se detallan las acciones de quien pronto será el hermano incómodo del actual presidente. Sucede que Rodolfo, para ser protegido por el gobierno zedillista, estableció su cuartel general en San Antonio Texas y desde allá, con solo esporádicas visitas a Guadalajara y a la Ciudad de México, para lo cual utilizaba aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, dirigió sus negocios a control remoto. Esta claro que eso no lo hubiera podido realizar si no hubiera recibido todo el apoyo logístico y de red de influencias y poder de dos funcionarios de primer nivel del gobierno mexicano: Liébano Sáenz, secretario particular del presidente Zedillo y Luis Téllez, secretario de Energía, quienes siempre, y aún ahora, cubren las espaldas del hermano del presidente.

Todo lo anterior, incluso las enormes inversiones en bienes raíces y en construcción realizadas por Rodolfo Zedillo en Texas, están documentadas por las agencias de inteligencia estadounidenses, por lo que es de presumir que la corrupta red de intereses a favor de este prominente miembro de la familia presidencial, contó de alguna manera, con la aprobación de la Casa Blanca. Sin embargo Clinton, haciéndose el ignorante, no incluirá en la agenda de pláticas con el mandatario mexicano tan innoble como corrupto tema. ¿Alguien desea apostar sobre el asunto?