CARDENAS; EL CAUDILLO FRACASADO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD29-05-00)

En un insólito acto de estulticia política Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en el último debate de los candidatos a la Presidencia,  aproximó su boca a la de Fox para, con una intensa pasión en él desconocida, darle respiración de boca a boca.

Desde el quinto nivel del infierno del gran Dante, el general Cárdenas estará repitiendo aquello de: al pobre "Cuate" (así llamaba don Lázaro a su hijo) la política no se le da.

Después de la reunión del pasado 23 de mayo, en la casa de campaña de Cuautémoc, en la cual el jefe perredista se vio casi brillante para sacar de sus casillas a Vicente Fox y mostrarle al mundo la verdadera personalidad del candidato panista, alguien, quien seguramente es un enemigo esbozado de Cárdenas, le dijo una mentira: que todavía, si el ganaba el último debate, podría llegar a ser presidente. Al michoacano le faltó sensibilidad, templanza y valentía para reconocer que su posibilidad de llegar a Los Pinos,  ya había muerto junto con sus ilusiones.

En una relampagueante estrategia, llevada a cabo la tarde del pasado 23, en la cual, después de recibir los informes de los "scauts" que vigilan los movimientos de Vicente Fox y haber detectado que el  panista les estaba preparando una trampa ante los medios de comunicación , Cárdenas y Labastida fueron capaces  de establecer acuerdos para su defensa y revertir los efectos de la celada. Sin embargo, Cárdenas no imaginó la necesidad de refrendar los acuerdos, previo al último debate y lo echó todo a perder. En tal evento el hijo del general salió con su policromada batea purepecha repleta de babas.

Si el general Lázaro Cárdenas viviera se volvería a morir de la vergüenza. Porque aquel hombre fue un maestro en materia de negociación política, y  el artífice de los pactos secretos con Luis María Martínez, entonces obispo de Michoacán, y luego arzobispo primado de la Ciudad de México, para terminar con el enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado. Fueron esos acuerdos los que propiciaron la fundación del Partido Acción Nacional, así como el asesinato del secretario de la Defensa, general Andrés Figueroa, quien era el principal aspirante a la Presidencia para que, en su lugar, ascendiera el general Manuel Ávila Camacho, el muy religioso presidente caballero.

Luego de haber estado Vicente Fox en la lona semimuerto, la ultra derecha política aún conserva aliento gracias a la estulticia del fallido caudillo del perredismo.